sábado, 10 de agosto de 2013

LOS SIETE PECADOS CAPITALES DE LA DIRECCIÓN DE LA EMPRESA

Hoy me quiero referir a las personas que tienen poder de decisión en las organizaciones; y, más en concreto, a los siete pecados capitales que pueden cometer y que podrían causar la condena eterna de esa organización: su condena al infierno de la desaparición  por cierre.


 A) LUJURIA: atendiendo a la etimología del término (exceso, abundancia) y  fuera de connotaciones sexuales, puede definirse como deseo apasionado de algo (Richard y Bernice Lazarus, entre otros.).

  Pecamos de lujuria cuando   -buscando a toda costa el mayor beneficio económico posible y a corto plazo-,  olvidamos a los clientes de toda la vida, que ahora no pasan su mejor momento; se presiona a los proveedores; se presiona al personal hasta casi la extenuación o se recurre a despidos….  

            E igualmente somos lujuriosos cuando nos embarcamos en expansiones, internacionalizaciones, nuevas líneas de producción,…. sin tener en cuenta lo que tenemos aquí y ahora y su proyección para mañana.


B) PEREZA: El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) la define como  “Negligencia, tedio o descuido en las cosas a que estamos obligados. Flojedad, descuido o tardanza en las acciones o movimientos”.

            Cuando caemos en el inmovilismo o en la Ley del mínimo esfuerzo, pecamos de pereza. Si no se realiza una adecuada planificación del hoy y del mañana, limitándose al “verlas pasar”; cuando esperamos que los demás nos solucionen la papeleta, que otros innoven para copiar después; cuando rogamos a la inspiración divina mientras nos cruzamos de brazos; cuando decimos que “es mejor no tocar nada, por si acaso”;  cuando la pena nos deja plomo en las alas (Blas de Otero), pecamos de pereza.

Y ello implica un desastre asegurado: ¿podremos sobrevivir mientras esperamos?. ¿Podemos permitirnos el lujo de ir a remolque de alguien?. ¿Y si lo que copiamos está mal?. ¿Y si no encontramos a nuestro salvador?.

También pecamos de pereza cuando preferimos mirarnos el ombligo en vez de prestar atención a todo nuestro alrededor: competencia, clientes, proveedores, grupos de interés,….. Engañándonos al pensar que todo  sigue igual.  ¿Recordáis esa imagen tan tierna de los niños muy pequeñitos que se tapan los ojos para esconderse, pensando que  -como ellos no ven-, tampoco son vistos? Pues señor directivo: si juegas a esto, no inspirarás ternura sino pena.

C) GULA: Desde la perspectiva del cristianismo, se define como un apetito desordenado por comer o beber. Pero en un sentido menos religioso podemos decir que la gula es todo exceso en las conductas destinado a obtener un placer más o menos inmediato, a corto plazo.

Supone una ausencia total de auto-control de modo que el principal gobernante de nuestros actos son la pasión y los impulsos, generalmente irreflexivos.

            Si la gestión del directivo es cortoplacista, rigiéndose por solucionar el problema que tiene delante y sin pensar en el futuro (“pan para hoy y hambre para mañana”); cuando las decisiones se adoptan por la corriente imperante, por lo que está de moda, sin pararse a reflexionar si es lo más conveniente para la empresa, se está incurriendo en el pecado de gula.  Cuando la política de la empresa se guía por el  “y eso también”, en un afán incontrolado por coger todo lo que se ponga a su alcance, pensando en que así va a satisfacer su pasión económica, pero sin valorar los efectos a medio y largo plazo o cuál es el objetivo principal a conseguir, se busca la condena a la pena eterna.

D) IRA: El diccionario de la RAE establece cuatro acepciones para esta palabra: pasión del alma que causa indignación y enojo; apetito o deseo de venganza; repetición de actos de saña, encono o venganza; y furia o violencia de los elementos.

           La dirección se dejará llevar por la ira cuando actúe irracionalmente; “con el hígado”,  en vez de con el corazón o la cabeza. También actuará con ira si considera que vive en un campo de minas y rodeado  -no de colaboradores-, sino de enemigos a batir.

            Entonces se adoptan decisiones cuya finalidad es, casi en exclusiva, demostrar nuestro poder, nuestra superioridad frente a clientes, proveedores, trabajadores,….. Nos ofuscamos, perdemos el norte, y sólo nos guiamos por un propósito nada noble que, además, nubla la visión lateral (las consecuencias en nosotros y en los demás). No dirigimos, no lideramos y no negociamos: sometemos.

E) ENVIDIA: Si acordamos que hay dos tipos de envidia, la insana se puede conceptuar como tristeza o pesar por el bien ajeno o alegría ante la infelicidad del otro. Es también el deseo de tener lo que no se posee. Desde luego implica un profundo auto descontento,  una gran pobreza de espíritu, una insatisfacción constante.

Con la envidia “insana”, las decisiones que se adopten vendrán derivadas de prestar más atención al otro que a mis propios intereses, objetivos, necesidades, virtudes y defectos. Ello puede llevarnos a perder el rumbo y a convertirnos en los mejores “benefactores” de nuestros enemigos.

La competencia está ahí para que aprendamos de y con ella; no para determinar cómo debemos gestionar nuestra empresa. Pero si nos movemos por la envidia, acabaremos sobrevalorando todo lo ajeno y desaprovechando lo propio; tiraremos por la borda toda nuestra trayectoria anterior  y, por supuesto, el futuro  Acordaos de Napoleón: la envidia es una declaración de inferioridad

 

            Y si la envidia la sentimos respecto a nuestros compañeros, el desastre garantizado será aún más rápido. Ojo a las empresas excesivamente departa mentalizadas, en las que, para fomentar la competitividad, se establecen cuentas de resultado separadas, se monitorizan los servicios que se prestan entre ellos, se cuantifican exclusivamente los costes sin atender a otros parámetros,…..

F) AVARICIA: Se suele identificar con un afán desordenado de poseer y atesorar riquezas.

Pecamos de avaricia cuando nuestra gestión se centra sólo en el beneficio económico o en el poder, pasando por encima de todo lo demás: grupos de interés (internos y externos), responsabilidad social, innovación, futuro. Y, a veces, aunque lo hayamos conseguido, tampoco lo disfrutamos ni lo rentabilizamos: queremos más.

Sometemos nuestros intereses e incluso nuestro bienestar a ese deseo de riquezas. Nos convertimos en el  “Harpagón” de Moliere. Como resultado, ponemos en un muy serio peligro a nuestra imagen, a nuestro prestigio y, por ende,  a nuestra viabilidad.

Pero también está el avaro que quiere disfrutar en solitario de lo conseguido tanto con medios propios como con medios ajenos, abusando de una situación de poder: presionamos y ahogamos a los proveedores, imponiéndoles precios de compra; exigimos a nuestros trabajadores que redoblen esfuerzos, pero sin contraprestación. ¿Conocéis a alguien que se vanagloria públicamente de su colección de vinos, pero cuando os invita a su casa os da uno  “corriente”?. 

Y ¿qué decir del jefe que se arroga todo el mérito del trabajo de su personal?.  Su avaricia le dejará finalmente en absoluta soledad.

G) SOBERBIA: De las muchas definiciones existentes, a efectos de este post  me quedo con las siguientes: “Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás”.

 

Soy el ombligo del mundo; sé todo lo que hay que saber de la gestión de esta empresa, de lo que quieren nuestros clientes, de lo que es necesario para sobrevivir, de quién es el mejor para cada puesto, de dónde está el problema,…

Soy el salvador, el único imprescindible y necesario. Por ello, todos los demás deben estar a mis pies y rendirme pleitesía. Te oigo, pero no te escucho porque tu opinión no es la válida, aunque lleves 15 años haciendo el mismo trabajo y yo no sepa ni de qué va. Tú no tienes los estudios/la experiencia que yo tengo, por lo que tu criterio carece de fundamento.

 

Lo que haga la competencia me trae sin cuidado: llevo haciendo esto toda la vida y aquí sigo, he sobrevivido. No necesito aprender nada más.

 


¿Qué he cometido un error? Para nada: los equivocados son ellos; y ya vendrán para pedir perdón; ya lo veréis. Confianza en mí mismo me sobra.


sábado, 3 de agosto de 2013

OFERTA Y DEMANDA


ELEMENTOS BÁSICOS DE LA OFERTA Y LA DEMANDA



Diariamente se perciben los cambios en los precios de los bienes y servicios que son necesarios para el subsistir del ser humano. La economía se basa en las decisiones que los agentes económicos (productores y consumidores) realicen. Las decisiones se basan en los costos y beneficios
El mercado está compuesto por consumidores y productores que intercambian bienes, y es en esta concurrencia donde va a establecerse los precios de productos y servicios y las cantidades producidas. El comportamiento de los mercados es el que determina la asignación de recursos en las economías.



LA FUNCIÓN DE LA DEMANDA :
 Muestra las distintas cantidades de un bien que un consumidor está dispuesto a adquirir, por unidad de tiempo, a los diferentes precios alternativos posibles, ceterisparibus (el resto de variables permanecen constantes).

CURVA DE LA DEMANDA:
Es una curva que muestra las cantidades de un bien que un consumidor está dispuesto a pagar y puede hacerlo, para comprar a diferentes niveles de precios.

FACTORES QUE AFECTAN LA CURVA DE DEMANDA

Precios de otros bienes: Sustitutos, complementarios. Ingreso Promedio: Al aumentar el ingreso de los consumidores la demanda por un bien va a aumentar y viceversa. Tamaño del Mercado: Al aumentar la población es de esperar que la demanda por un bien aumente ya que existe mayor número de consumidores con la misma necesidad.

FACTORES QUE AFECTAN LA CURVA DE DEMANDA

Gustos y Preferencias:
Al aumentar las preferencias por un bien (ya sea por moda, temporada, etc.) la demanda del mismo va a aumentar. Precios futuros esperados: Si se espera que el precio de un bien aumente a un cierto plazo, la demanda inmediata de este bien va a aumentar. Por otra parte, si se espera que el precio disminuya en el futuro la demanda va a disminuir ahora, pues la gente pospondrá su decisión de compra hasta que el precio baje.

LA LEY DE LA DEMANDA

El incremento en el precio (P) causa una disminución en la cantidad demandada (Qd) y viceversa, la disminución del precio elevará la cantidad demandada.

Graficar. Desplazamiento a lo largo de la curva.

CAMBIOS DE LA DEMANDA
 (Cambio en toda la curva de la demanda) resulta de los cambios en los gustos, el ingreso, los impuestos personales, los precios de bienes relacionados (sustitutos o complementarios), el precio futuro esperado, o el número de compradores, es decir, cualquier cambio en un determinante de la demanda que no sea el precio del mismo bien.Graficar.

Nota: No es lo mismo un cambio en la cantidad demandada que un cambio en la demanda. El primero resulta de una variación en el precio, mientras que el segunda de una variación en cualquiera de los otros determinantes de la demanda.

LA FUNCIÓN DE LA OFERTAOFERTA:

Muestra las distintas cantidades de un bien que el oferente está dispuesto a ofrecer por unidad de tiempo a los distintos precios alternativos.

CURVA DE LA OFERTA:

Es una curva que muestra las cantidades de un bien que un vendedor está dispuesto a vender a diferentes niveles de precios alternativos, suponiendo que todos los demás determinantes permanecen constantes.

FACTORES QUE AFECTAN LA CURVA DE OFERTA

La tecnología de producción: al mejorar la tecnología en la producción, la oferta de un bien aumentará.Precio de los recursos e insumos empleados en la producción del bien: Al aumentar el precio de los insumos de un bien, su oferta va a disminuir y viceversa. Al hablar del precio de los recursos e insumos se refiere al precio del trabajo (salarios), precio de materias primas, precio de energía, tasas de interés, etc.

FACTORES QUE AFECTAN LA CURVA DE OFERTA

Precios futuros esperados: Si se espera que a corto plazo el precio del bien producido aumente, la oferta aumentará, y viceversa. Número de oferentes: Al haber un mayor número de oferentes la oferta de un bien aumentará y viceversa.

LA LEY DE LA OFERTA

El incremento en el precio (P) causa un incremento en la cantidad ofrecida (Qo) y una disminución en el precio ocasiona una reducción de la cantidad ofrecida.

Graficar. Desplazamiento a lo largo de la curva.

CAMBIOS DE LA OFERTA 

(Cambio en toda la curva de la oferta) resulta del cambio en el costo de producción, los impuestos empresariales, el precio o la cantidad esperados, del cambio en el precio de otros bienes producidos, del cambio en el número de vendedores, del cambio en las ventas planeadas en todos los precios del cambio en la tecnología. Graficar:

Nota: No es lo mismo un cambio en la cantidad ofrecida que un cambio en la oferta. El primero resulta de una variación en el precio, mientras que la segunda de una variación en cualquiera de los otros determinantes de la oferta.

EQUILIBRIO DE LA OFERTA Y LA DEMANDA DE EQUILIBRIO:

Ocurre en el precio (Pe) en donde Qd = Qo (Qe). En el Pe todos los vendedores dispuestos a vender podrán vender y todos los compradores dispuestos a comprar podrán comprar.

EL MERCADO TIENDE AL EQUILIBRIO



Si el precio es mayor que el precio de equilibrio, o sea P > Pe, entonces se da un excedente, el cual hará que el precio tienda a la baja:









EL MERCADO TIENDE AL EQUILIBRIO




Si el precio es menor que el precio de equilibrio, es decir P < Pe, entonces se da una escasez, la cual hará que el precio tienda al alza:







EL MERCADO TIENDE AL EQUILIBRIO


Si el precio es igual al precio de equilibrio, (P = Pe), entonces el mercado permanece estable, sin cambio:

CAMBIOS EN EL EQUILIBRIO

 El precio de equilibrio (Pe) y la cantidad de equilibrio (Qe) cambiarán siempre que las curvas de la oferta y demanda se desplacen. Aumento de la demanda: Aumenta la Qe y también aumenta el Pe. Disminución de la demanda: Disminuye la Qe y también disminuye el Pe.



CAMBIOS EN EL EQUILIBRIO

Aumento de la oferta: Aumenta la Qe, pero disminuye el Pe. Disminución de la oferta: Disminuye la Qe y aumenta el Pe.

Sin duda es un tema que nos debería interesar a todos.
Y PARA MEJOR COMPRENSIÓN UN VÍDEO QUE LOS ENTRETENDRÁ