LA CARRERA DE RATAS
sábado, 29 de junio de 2013
LA CARRERA DE RATAS
El tema principal del libro de
Robert T. Kiyosaki es “Ser rico es una libertad y una decisión”.
No hay un método, pero sí ciertos indicios de que se va por la buena senda. Por
ejemplo, la educación. Bill Gates, por mencionar un ejemplo, no acabó la
universidad. Pero ent.
Si miran la vida de una persona
promedio, bien instruida y muy trabajadora, hay un sendero similar. El chico
nace, y va al colegio. Los orgullosos padres están entusiasmados porque el niño
se destaca, logra calificaciones superiores al promedio, e ingresa a la
universidad. Se gradúa, puede ser que curse un postgrado, y luego hace todo tal
como fuera programado: busca un empleo o una carrera protegida y segura. El
chico encuentra ese trabajo quizás como doctor, abogado, o miembro de las
Fuerzas Armadas o del gobierno. Generalmente, comienza a ganar dinero, empiezan
a llegarle tarjetas de crédito en masa, y comienzan las compras, si no
empezaron ya.
Teniendo dinero para quemar,
frecuenta lugares donde se contacta con otros jóvenes como él; y ellos conocen
gente, hacen citas, y a veces se casan. Entonces, la vida resulta maravillosa
porque, ahora, tanto el hombre como la mujer trabajan. Dos ingresos son una
dicha. Se sienten exitosos, su futuro es brillante, y deciden comprar
una casa, un automóvil, un aparato de televisión, tomar vacaciones y tener
hijos. Llega el feliz “paquetito”. La demanda de efectivo se hace enorme. La
feliz pareja decide que sus carreras tienen vital importancia, y empiezan a
trabajar más arduamente, tratando de obtener ascensos y aumentos. Los aumentos
llegan, como así también otro hijo, y la necesidad de una casa más grande.
Trabajan intensamente, se convierten en mejores empleados, con mayor
dedicación. Vuelven a la universidad para lograr capacidades más especializadas
para poder ganar más dinero. Quizás busquen un segundo empleo.
Sus ingresos aumentan, pero
también aumentan la categoría impositiva que les corresponde, los impuestos
inmobiliarios sobre la extensa casa nueva, sus aportes a Seguridad Social, y
todos los demás impuestos. Al recibir el abultado cheque de su salario mensual,
se preguntan dónde fue a parar todo ese dinero. Invierten en algún fondo común,
y compran los artículos de primera necesidad con sus tarjetas de crédito.
Los niños llegan a la edad de 5 o 6 años, y se incrementa la necesidad de ahorrar para pagar los estudios, como
así también para su jubilación.
Esa pareja feliz, nacida alrededor
de 35 años atrás, se encuentra ahora atrapada en la “Carrera de ratas” por el
resto de su vida laboral. Ellos trabajan para los dueños de sus compañías;
para el gobierno, pagando sus impuestos; y para los bancos, al pagar las cuotas
de su hipoteca y de sus tarjetas de crédito.
Entonces, les aconsejan a sus
propios hijos que “estudien intensamente, obtengan altas calificaciones, y
busquen un trabajo o carrera seguros”. No aprendieron nada acerca del
dinero, excepto de aquellos que sacan provecho de su inocencia; y entonces
continúan trabajando arduamente por el resto de sus vidas. El proceso se repite
durante otra generación de esforzados trabajadores. Esta es la “carrera de
ratas”.
Es interesante notar que muchos de nosotros somos esclavos del trabajo
donde laboramos inclusos muchos de nosotros trabajamos horas extras y ponemos todo
nuestro tiempo solo para lograr un aumento o un ascenso y cuando nos dan un
aumento estamos felices a si sea algo mínimo. Trabajar por dinero no viene a
hacer lo más adecuado por lo
contrario trabajar por aprender sería lo más adecuado.
“Los empleados trabajan lo
suficientemente arduo como para que no los despidan, y los dueños pagan apenas
lo suficiente como para que los empleados no renuncien”.
Y si usted observa las escalas salariales de
la mayoría de las compañías, nuevamente yo debería decir que hay un cierto grado
de verdad en esa afirmación.
El resultado final es que la mayoría
de los trabajadores nunca pueden avanzar. Hacen lo que se les ha dicho que
hagan: “¡Busca un trabajo seguro!” Muchos se enfocan en trabajar para obtener
ingresos y beneficios que los retribuyan en el corto plazo, pero a menudo eso resulta
desastroso en el largo plazo. En lugar de eso, yo recomiendo a la gente joven
que busquen trabajos por lo que podrían aprender, y no por lo que podrían
ganar. Echen una mirada alrededor y vean cuál es la capacitación que desean
adquirir, antes de elegir una profesión específica y quedar atrapados en la
“carrera de ratas”.
Para mí en lo personal debería haber
una reforma educacional o un curso adicional donde se le enseñe al estudiante desde
pequeño a cómo manejar el dinero enseñándole lo que es un ACTIVO Y UN PASIVO. Las
causas principales de la pobreza o de las luchas financieras son el miedo y la
ignorancia dado que los jóvenes egresan del colegio sin habilidades
financieras, millones de personas muy instruidas tratan de ejercer sus
profesiones exitosamente, pero luego se
encuentran a sí mismas luchando con sus finanzas. Entonces trabajan más
arduamente, pero no logran avanzar. Lo que está faltando en su formación no es
cómo ganar dinero, sino, cómo gastarlo, o sea, qué hacer luego de ganarlo. Esto
se llama aptitud financiera, qué hace usted con el dinero una vez que lo ha
ganado, cómo evita que otros se lo quiten, por cuánto tiempo logra conservarlo
y con qué intensidad el dinero trabaja para usted.
La inteligencia resuelve los
problemas y produce dinero. El dinero sin inteligencia financiera, es dinero
que desaparece pronto.
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